FIESTA EN EL LAGAR
"LA MACARENA" (II)
1909
En el Folletín 35, del 25 de Septiembre de 1912, continúa con la Fiesta en el Lagar, centrándose ahora más en el baile y las bailaoras, llegando a compararlas con "La Violina" y con Rosario Monje "La Mejorana" (1862 - 1922, madre de Pastora Imperio), bailaoras flamencas de la época, llegando a decir que José Castro "Miracielo", bailaor flamenco, se chuparía los dedos de gusto.
Las parejas de baile se renuevan, cuando ya el sudor corre por los rostros, y los pies inquietos, han bordado sobre la tierra más de treinta coplas. Aquí sale ahora una zagalilla de pocos años y lindas hechuras, con cuerpo de pimienta y ojos de azabache; al verla bailar, meneando la cintura y repicando los pies con tanto donaire, dando saltitos y esquivando á su pareja con los más deliciosos quiebros del mundo, sintieran celos hasta la Violina y la Mejorana, y chúparase los dedos de gusto el propio Miracielos.
Con el placer del baile se descuida el escanciador, y las gargantas empiezan a sentir barruntos de sequia. Comprendiéndolo así el mozo que toca el violín, rompe el canto de malagueñas, é hiriendo las cuerdas con arte, lanza un gemido semejante á una voz humana. El instrumento habla y dice con mucho ángel: ¡aguardienteee! Nos hemos echado todo todos á reir al escuchar la voz angustiosa y pedigüeña.
La bandeja no se hace esperar, y el oloroso vaho de Ojén y del Cazalla viene á darme en la nariz. Lola Reina, que es el mismísimo diablo en persona, llama al mozo de la ronda y le pide una botella de vino de los Montes.
Después me ofrece, sonriendo con malicia, una copa, y quieras que no, consigue que bebamos todos. El calorcillo del oloroso néctar me penetra en la sangre, y me sube á la cabeza y me envuelve en una dulce neblina. La pícara Lola, que parece tener empeño en emborracharme, me hace beber hasta cuatro copas más.
Trini, aprovechando á la sazón la ausencia de sus padres, que se han ido con Doña Paquita, me ayuda piadosamente á empinar el codo, y lo alza ella también con mucho primor.
Cansados al fin músicos, y danzantes, y cantadores, se dispersa el público, y quedan en el corro los infatigables, estos empedernidos continuadores de toda fiesta, que apuran sus relieves hasta que sienten los huesos hechos una pura alheña.
Diario La Época del día 25 de Septiembre de 1912. Folletín 35
Otro término utilizado para referirse a la Fiesta: "Canto de Malagueñas".
El texto nos trae al recuerdo una costumbre antigua de nuestros fiesteros violinistas, que pocos hacen bien y que está quedando en el olvido. Me refiero al arte de hacer hablar al violín. Nos relata Arturo Reyes en la novela, como el mozo que toca el violín pedía aguardiente frotando las cuerdas. He conocido relatos de otros violinistas que llegaban a enviar mensajes de una loma a otra con gran maestría.